Implantes

Cuando se pierde un diente permanente, surgen varios procesos que pueden afectar adversamente los dientes restantes y la mandíbula. Los dientes vecinos se trasladan al espacio vacío, lo que puede conducir a problemas de encía y pérdida de dientes en el futuro. El hueso que antes alojaba la raíz se reabsorbe con el tiempo, causando una alteración en la mordida y un colapso en la altura de la mandíbula. La pérdida de un diente reduce el área de la superficie de la mordida y da como resultado una mordida desequilibrada; las personas que han perdido un diente tienden a comer en el lado opuesto, lo que sobrecarga la articulación de la mandíbula y desgasta de forma desigual la dentadura. Estos procesos combinados pueden provocar dolor, disfunción articular y alterar la estética de la cara y la sonrisa.

En el pasado, había pocas opciones para reemplazar los dientes perdidos. Un puente consta de al menos dos coronas de «retenedor» de porcelana, una a cada lado del espacio vacío, conectadas por una corona «póntica» intermedia, que reemplaza el diente faltante. Los dientes que sostienen el puente se rebajan y el puente se cementa permanentemente en su lugar. Esto debilita estos dientes y aumenta la probabilidad de futuros problemas. Mantener puentes limpios presenta un desafío: dado que las unidades del puente están todas interconectadas, el uso de hilo dental entre ellas es imposible y la limpieza por debajo de ellas toma mucho tiempo. Como resultado, los puentes a menudo desarrollan problemas de caries y de encía recurrentes y necesitan reemplazo eventualmente. Un parcial es un aparato removible que utiliza ganchos metálicos y dientes de acrílico para reemplazar uno o más dientes perdidos. Al igual que con un puente, el hueso debajo de un parcial se reabsorbe con el tiempo, lo que conlleva un pobre ajuste del parcial y la necesidad de su reemplazo eventual.
A la vanguardia de la odontología moderna, los implantes dentales ofrecen una forma efectiva y permanente de reemplazar los dientes y son la opción de tratamiento preferida por varias razones. Debido a que un implante dental está anclado en el hueso mismo, mantiene el hueso mientras sostiene una corona que se ve y funciona como un diente normal. Dado que un implante no se basa en otros dientes para su soporte, no hay riesgo de daño y del tratamiento futuro relacionado con otros dientes. Como no hay coronas interconectadas, es posible utilizar hilo dental normal y la higiene es óptima. Dado que la porcelana no se descompone, la posibilidad de desarrollar una caries en un implante no existe. Las estadísticas también hablan por sí mismas: mientras que la tasa de éxito de los puentes de diez años ronda en 50%, ¡la tasa de éxito de los implantes durante el mismo período es un asombroso 97%!

Por lo tanto, si ha perdido alguno de sus dientes o tiene una sonrisa estéticamente desagradable, ¡los implantes pueden ser adecuados para usted! ¡Hable con su dentista hoy para ver si usted es un candidato para un implante dental.